Doble Tratamiento Superficial

Jan 12, 2026

La mantención de caminos es clave para asegurar la seguridad y el confort de los usuarios, así como para extender la vida útil de las vías y disminuir los costos de reparación a largo plazo. Un mantenimiento oportuno evita el deterioro prematuro, mejora la resistencia frente al tránsito y optimiza las condiciones de circulación. El doble tratamiento superficial se posiciona como una de las alternativas más costo-efectivas para la conservación de caminos con bajo y mediano volumen de tránsito. Cuando su ejecución es correcta, proporciona una superficie de rodadura duradera, impermeable y segura. No obstante, su desempeño depende del control riguroso de etapas clave, donde un error mínimo puede afectar seriamente el comportamiento del sistema completo.

El dominio y control de cada una de estas fases es lo que marca la diferencia entre una obra exitosa y una falla prematura que deriva en reparaciones costosas.

Preparación de la superficie, un requisito fundamental

El éxito de un doble tratamiento superficial comienza antes de la aplicación de la emulsión. Contar con una base limpia, seca y estructuralmente sana es indispensable, en conformidad con el Manual de Carreteras de Chile. Cualquier deficiencia en esta etapa se manifestará posteriormente en la superficie. Los aspectos críticos a considerar son:

  • Bacheo y sellado de fisuras: Corrección de todas las patologías existentes.
  • Limpieza profunda: Eliminación de polvo, vegetación y materiales sueltos que afecten la adherencia.
  • Riego de liga o imprimación: Aplicación de la dosis adecuada para asegurar la correcta unión con la base existente, según las ETE del proyecto.
  • Capas granulares: Deben contar con capacidad estructural, compactación y geometría acordes a los requerimientos del DTS, definidos en el diseño.
  • Textura superficial de la base: Superficie uniforme, sin nidos de piedra y con humedad superficial controlada, apta para la colocación del tratamiento.

Calibración y sincronización del riego y el gravillado

Esta es la etapa de mayor precisión. La emulsión asfáltica debe aplicarse a la temperatura y dosificación exactas, seguida de inmediato por la distribución uniforme del árido. La correcta coordinación entre el camión imprimador y la gravilladora es esencial; cualquier desfase puede provocar el quiebre prematuro de la emulsión, impidiendo una adecuada incrustación del árido. Este proceso debe ejecutarse bajo lineamientos estrictos, como los establecidos en manuales internacionales de buenas prácticas para sellos asfálticos (Chip Seals).

Compactación y curado, claves para una correcta adherencia

Tras el gravillado, la compactación inmediata mediante rodillos neumáticos es fundamental. Su función es orientar y asentar el árido dentro de la emulsión, maximizando los puntos de contacto. El patrón y la velocidad del rodillado deben ser uniformes y controlados. Posteriormente, se debe respetar el tiempo de curado antes de habilitar el tránsito, permitiendo que la emulsión alcance su cohesión final. La apertura anticipada al tráfico es una de las causas más frecuentes de desprendimientos.

La garantía de subcontratar con Conejero Maquinaria

En Conejero Maquinaria somos especialistas en la ejecución de dobles tratamientos superficiales. Al subcontratarnos, las empresas constructoras confían estos puntos críticos a un equipo experto, con maquinaria calibrada y protocolos de trabajo comprobados. Nos encargamos del proceso completo, desde la evaluación de la base hasta el control de calidad final, asegurando una ejecución bajo altos estándares, durabilidad del tratamiento y cumplimiento contractual ante el MOP.

¿Qué es un doble tratamiento superficial?

Es un sistema de pavimentación que contempla la aplicación sucesiva de dos capas de emulsión asfáltica, cada una seguida por una capa de árido de granulometría controlada, obteniendo una superficie impermeable y resistente.

¿Cuál es su principal ventaja?

Destaca por su excelente relación costo-beneficio, ya que permite recuperar las condiciones superficiales del camino —impermeabilidad, textura y resistencia al deslizamiento— con una inversión considerablemente menor que una carpeta asfáltica en caliente.

¿Por qué puede fallar un doble tratamiento superficial?

Las fallas más habituales se originan por una preparación deficiente de la base, dosificación incorrecta de la emulsión, mala coordinación entre riego y gravillado, o por habilitar el tránsito antes de completar el curado.

¿Por qué es tan relevante la preparación de la base?

Porque la base actúa como el cimiento del sistema. Si presenta polvo, humedad o fisuras sin tratar, la adherencia será deficiente y el tratamiento no funcionará como una estructura integrada y duradera. Una correcta preparación es esencial para el éxito del doble tratamiento superficial.

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